Por David Venn / MLB.com

CINCINNATI — Atanasio “Tany” Pérez es un colosal del béisbol en varios sentidos: Integrante del Salón de la Fama, ídolo en uno de los mejores equipos de la historia y, en ocasión del Juego de Estrellas, figura memorable en Clásicos de Media Temporada.

El domingo, el cubano de 73 años agregó otro capítulo a su trayectoria en el béisbol, dirigiendo al Equipo del Mundo en el Juego de las Futuras Estrellas.

“Estar aquí en Cincinnati, donde se juega el Juego de Estrellas y donde yo jugué con tantas glorias, es un gran privilegio”, dijo Pérez en el Great American Ballpark, donde tuvo como manager contrario en el Equipo de los Estados Unidos a su ex compañero en los Rojos, Ken Griffey padre. “Es bueno poder dirigir a estas futuras estrellas donde yo jugué y donde me conocen”.

Pérez es una de las tantas figuras veneradas en Cincinnati de la famosa “Gran Maquinaria Roja”, que durante la década de los años 70 ganó cuatro banderines de la Liga Nacional y dos Series Mundiales seguidas en 1975 y 1976. El oriundo de Camagüey formó parte de un orden ofensivo que contó con nombres como Pete Rose, Johnny Bench, Joe Morgan, el venezolano David Concepción, Griffey, el dominicano Cesarín Gerónimo y George Foster.

“El equipo era un fenómeno”, dijo Pérez al recordar aquellas ediciones de los Rojos, que después de su partida a los Expos de Montreal en el invierno de 1976-77 no llegaron a disputar más Series Mundiales. “Eramos ocho peloteros que íbamos a jugar ahí todos los días. Todo el mundo sabía lo que tenía que hacer para ganar juegos y campeonatos. Fue un equipo grande, un equipo que todo el mundo lo recuerda. Es un equipo de historia”.

Por supuesto, Pérez-al igual que el resto de aquel grupo-sigue siendo bien querido en Cincinnati.

“Es mi segunda casa”, dijo Pérez acerca de la ciudad. “En la calle la gente grita mi nombre y me quiere saludar”.

En una carrera en la que conectó 379 jonrones, produjo 1,652 carrera y tuvo OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .804, Pérez fue convocado a siete Juegos de Estrellas. Participó en la edición de 1970 en Cincinnati, conquistada por la Liga Nacional en entradas extras con la famosa jugada en la que Pete Rose tumbó en el plato al receptor Ray Fosse para anotar la carrera del triunfo. Y en 1967, el héroe fue el propio Pérez, quien le conectó cuadrangular en el 15to inning al futuro Salón de la Fama Jim “Catfish” Hunter para marcar la diferencia en una victoria del Viejo Circuito.

“Siempre es un honor el simple hecho de ser convocado al Juego de Estrellas”, dijo Pérez. “Es algo que uno nunca olvida”.

Ahora, fungiendo como asistente especial del gerente general de los Marlins y “embajador” del béisbol en sentido general, Pérez no dudó en aceptar la propuesta de ser manager del Equipo del Mundo.

“Es algo especial poder dirigir a todos estos prospectos, muchachos tratando de llegar a Grandes Ligas”, dijo. “Hay unos prospectos tremendos. Espero que muchos de ellos lleguen a Grandes Ligas y se establezcan”.